
Fui a soplar y en ese momento se apagaron las luces mis primos se pusieron a gritar y uno de ellos el más pequeño a llorar. Se veía muy poco aunque gracias a las velas de la tarta pudimos movernos sin romper nada. Mi padre fue a ver los plomos porque ya habíamos probado dándole al interruptor de la luz. Parecía que estaban bien. Esperamos un poco para ver si venía de nuevo pero no hubo ningún cambio. Entonces salimos a la calle y llamamos a los vecinos, ellos si tenían luz no sabíamos lo que había pasado, pero a pesar de todo encendimos unos cuantos mecheros y por fin pude soplar mi tarta, era mi cumple y no se iba a estropear por culpa de la luz. Una hora más tarde como por arte de magia se encendieron todas las bombillas todos nos reímos y pensamos que se podían haber encendido un poco antes
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