Estaba en un pasillo muy oscuro en el que solo se veían iluminados, por un tenue resplandor, algunas arañas, momias y esqueletos que daban mucho miedo. No sabía donde me había metido pero desde luego esto no había aparecido así porque sí. No se parecía nada a la calle de la que venía, con gente riendo, comprando, hablando y montando jaleo. Sino que aquel lugar lo había montado alguien, si su propósito era que diese miedo, desde luego lo había conseguido. A mí aquel sitio no me gustaba nada de nada.Empecé a oír unas extrañas risas que me parecieron malvadas pero, por suerte, cada vez se hicieron más acogedoras y hasta me empezaban a resultar familiares.
Al final del pasillo había una puerta, al abrirla vi a mis amigas, estaban todas allí disfrazadas de brujas y cosas así, y riéndose. Entonces lo entendí todo: eran ellas las que habían preparado todo aquello como una bonita broma para el día de Halloween.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.