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lunes, 1 de noviembre de 2010

Un espejo estropeado.

Había una vez un niño listo y rico, que tenía prácticamente de todo, sólo le llamaba la atención los objetos más raros y curiosos. Eso mismo fue lo que le pasó con un antiguo espejo, y convenció a sus padres para que se lo compraran a un misterioso anciano. Cuando llegó a casa y se vio reflejado en el espejo, sintió que su cara se veía muy triste, el niño, todas las veces que veia ese espejo se ponia delante y empezaba a sonreir y a hacer muecas, pero su reflejo seguía siendo triste.
Extrañado, fue a comprar chuches y volvió todo contento a verse en el espejo, pero su reflejo seguía siendo triste. Consiguió todo tipo de juguetes y cachivaches, pero aún así no dejó de verse triste en el espejo, así que, decepcionado, lo abandonó en la esquina donde tiene todos los demás juguetes que no usa.

-¡Vaya un espejo más birrioso! ¡es la primera vez que veo un espejo estropeado!

Esa misma tarde salió a la calle para jugar y comprar otros juguetes, pero yendo hacia el parque, se encontró con un niño pequeño que lloraba entristecido. Lloraba tanto y le vio tan sólo, que fue a ayudarle para ver qué le pasaba. El pequeño le contó que había perdido a sus papás, y juntos se pusieron a buscarlo. Como el chico no paraba de llorar, el niño rico gastó su dinero para comprarle unas golosinas para animarle hasta que finalmente, tras mucho caminar, terminaron encontrando a los papas del pequeño, que andaban preocupadísimos buscándole.

El niño se despidió del chiquillo y se encaminó al parque, pero al ver lo tarde que se había hecho, dio media vuelta y volvió a su casa, sin haber llegado a jugar, sin juguetes y sin dinero. Ya en casa, al llegar a su habitación, le pareció ver un brillo que venia del rincón en que abandonó el espejo, fue allí y al verse, se descubrió a sí mismo radiante de alegría, iluminando la habitación entera. Entonces comprendió el misterio de aquel espejo, el único que reflejaba la verdadera alegría de su dueño.Y se dio cuenta de que era verdad, y de que se sentía verdaderamente feliz de haber ayudado a aquel niño.

Y desde entonces, cuando cada mañana se mira al espejo y no ve ese brillo especial, ya sabe qué es lo que tiene que hacer para que él esté feliz.

Susto en la playa(basado en hechos reales)


De repente nos encontrábamos debajo del agua,intentábamos buscar desesperádamente algo a lo que agarrarnos ,todos lo que hacía unos segundos disfrutábamos de un tranquilo paseo por el mar en "patinete" estábamos en ese momento con un susto de muerte .¿Qué nos había pasado?.

¿Cómo habíamos llegado hasta allí?.

Sólo recuerdo que cuando nos habíamos retirado de la orilla decimos darnos un baño,pero en ese momento mi tío,de gran envergadura, se tiró por el tobogán, fue el instante en que todos salimos lanzados al agua quedando el patinete encima de nuestras cabezas .¡El susto fue mayúsculo¡.

Todos los bañistas que estaban alrededor, nos ayudaron a llegar a la orilla y también grabaron con sus cámaras el instante gracioso del día (para ellos,claro).La jornada terminó tranquila pero os puedo asegurar que no volveré a coger un patín de agua.