
Iba en un crucero de lujo, tripulándolo de noche por el Mar Báltico pero de pronto vimos venir una ola gigante.
- ¡Rápido chicos!... ¡parad los motores!... sino, moriremos.
Pero no dio tiempo y la ola impactó contra el barco y este se partió en pedazos. Todo el mundo se puso a nadar para intentar sobrevivir. Yo por suerte, encontré una barca del barco, pero había muchas olas, a sí que no se que pudo pasar pero al siguiente día aparecí en la orilla del mar, arrastrado por las olas, no me lo podía explicar pero era el único que estaba allí.
Estaba en una isla muy pequeña apenas había árboles y había trozos de hielo.
- ¿Qué ha ocurrido? ¿ Cómo habría llegado hasta allí? Me pregunté.
Empecé a coger trozos de árboles caídos pero estaban helados, también recogí ramas y hojas.
Con las hojas y las ramas hice nudos a los troncos para hacerme una cabaña porque hacía mucho frío y se estaba haciendo de noche, así que cogí unas cuantas piedras e intenté hacer fuego pero no podía, hasta que al cabo de cuatro horas pude hacer fuego. Gracias a que hice fuego un hidroavión me divisó y me pudieron salvar.
- Bueno muchas gracias señor Rohyes por contarnos esta increible historia, gracias a dios que está vivo.
- Sí gracias a dios. Es una experiencia que siempre guardaré en mi memoria... nunca se me podrá olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.