jueves, 21 de octubre de 2010

El tesoro de los Vasterä


En el verano del año 1527 en las frías tierras del norte de Suecia, Linus Vasterä acompañó a su padre como de costumbre al bosque y como de costumbre a mitad de la mañana ya estaba cansado y aburrido y se alejó correteando a explorar.
Montado en un palo a modo de caballo, se detuvo boquiabierto en un claro del bosque. Frente a él estaba el niño más raro que había visto nunca. Vestía extrañas ropas que le cubrían todo el cuerpo, su pelo era rubio como el de su hermano Dahl pero brillante y a pesar de estar en verano llevaba los pies cubiertos.
El niño le sonrió y él le devolvió la sonrisa
-¡Hola!-dijo Linus-¿Por qué vas vestido así?
-Así es como se viste en el sitio del que vengo-contestó.
-¿Vienes de Estocolmo? Estocolmo está muy lejos, el señor Graig estuvo una vez y viajó durante muchos días.¿Cuántos días has tardado tú en venir?
-Sólo unas horas.
-¡¡Va!!Entonces no vienes de tan lejos.¿Quieres jugar?
-Bueno. ¿A qué estás jugando?
-A la guerra.
.-Voy a enseñarte un juego-dijo su nuevo amigo.
Sacó un objeto redondo del bolsillo, lo tiró al suelo y le dio una patada, la bola saltó varios metros lejos de ellos, corrió tras ella y se la dio a Linus.
-Ahora haz tú lo mismo.
Durante un buen rato se lanzaron la pelota uno a otro, corriendo, cayendo al suelo y levantándose entre risas.
-Es hora de que me vaya-dijo el extraño niño.
-¿A dónde vas?
-A casa, pero antes quiero hacerte un regalo, cuídalo, algún día será útil a alguno de tus descendientes.
Le alargó un paquete oscuro rectangular con un dibujo dorado que parecía el asta de un ciervo y echó a correr. Linus corrió detrás de él.
-Espera, espera, dime como te llamas.
El niño le dijo adiós con la mano y le lanzó la pelota, entonces se adentró en la casa más extraña que nadie pueda imaginarse. Era como un casco vikingo gigante y en el centro tenía el asta de un ciervo dorada. Cuando la puerta se cerró la casa se elevó del suelo y en unos segundos había desaparecido.
Linus se quedó perplejo por unos instantes, luego se frotó los ojos y corrió hacia donde estaba su padre. Al llegar a casa con su historia incoherente su madre pensó que estaba enfermo.
Linus heredó el oficio de su padre y durante años contaba la misma historia a sus hijos y luego a sus nietos.
Generaciones de Vasterä contaron la historia del bisabuelo Linus a sus hijos y nietos, pero nadie había visto el preciado tesoro del que hablaban.
El 3 de marzo del 2009 Ludvig Tjörn recibió una llamada desde Suecia en su oficina del down town de Chicago, era el abogado de su tío abuelo Gustco Tjörn, que le comunicaba el fallecimiento de su tío
Se dirigió a Suecia con intención de liquidar elos asuntos de su tio. En la vieja casa entre un montón de cajas viejas encontró un cofre de madera con las iniciales LV. No le fue difícil romper la cerradura, dentro había un libro envuelto en un trapo casi deshecho. Parecía una biblia, con tapas negras y un asta de ciervo dorada. Ludvig se echó a reír.
Así que ese era el famoso tesoro de los Vasterä, un viejo libro y el cofre de oro no era más que un leño. Aún así se sorprendió de que el tesoro existiera.
Abrió el libro con curiosidad, comenzó a leer .Comprendía las palabras pero no comprendía lo que estaba leyendo.
Ese libro hablaba de teléfonos, de teléfonos móviles, de telefonía sin aparatos visibles, de trenes, coches, trenes de alta velocidad, coches sin ruedas, aviones sin piloto, ordenadores de bolsillo, viajes al espacio. Pasaba las páginas y el corazón se le aceleraba. Estaba leyendo los inventos de la alta tecnología actual en un libro del siglo XVI. Pero al avanzar los capítulos leía sobre cosas que no conocía, inventos extraordinarios y también sobre desastres naturales y provocados, sequía, hambruna. Estaba aterrorizado, cerró el libro y salió a tomar el aire. Después de una noche de pesadillas, a la mañana siguiente dudaba de la veracidad del libro, quizá lo había soñado todo. Pero el libro seguía allí, a su lado, volvió a abrirlo y entonces lo vio. No se había dado cuenta antes, la dedicatoria, estaba escrita a mano, con tinta: Para Linus Vasterä de 1527 de Linus Vasterä de 4527.

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