Al día siguiente fui a dar un paseo por aquella zona, y la volví a ver caída en el suelo. Sin dudarlo, fui a levantarla, ella me dio las gracias y me miro fijamente a los ojos. Su mirada transmitía soledad y tristeza, a la vez que maldad. Al cabo de unos minutos, cada uno siguió su camino.
Ese día fue el último que pase por esa calle y como no, nunca más he ayudado a ninguna persona. ¿Por qué? Muy fácil, ahora estoy en el cementerio, muerto. Aquella chica me mando directamente a la tumba a través de aquella maliciosa mirada, la soledad que transmitía, era simplemente el vacío de cada una de las personas que le habían ayudado.
Cuando valláis paseando y encontréis a un desconocido o a vuestro mejor amigo, caído en el suelo; ¿Le ayudaréis….?
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