Sonó el timbre y dos segundos después lentamente la puerta se abrió. Fui el primero que puso un pie en el recinto y ahora seria el último en entrar. Ellos se hacian los valientes, temiendo que luego se rieran de ellos, pero yo estaba demasiado asustado y no quise entrar, me negué rotundamente. Pablo avanzó através del pasillo, alumbrando con su linterna y mirando en todas direcciones. Marta le siguió. Después Cristian y por ultimo yo. Aun que ni siquiera llegué a pasar atrvés de la puerta, atravesé el porche y ahí me quedé. Marta insistía en que siguiera, pero mis piernas estaban paralizadas del miedo. Me senté y le dije que les esperaría fuera. Oí como crujia la madera bajo los pies de mis amigos. De repente, un estruendo me hizo levantarme de la silla. La puerta se había cerrado. Intenté abrirla sin éxito alguno. Salí corriendo rapidamente de ahí. Era un cobarde, lo sabía. Pero ni se me pasaba por la cabeza volver a buscarlos. Me prometí a mi mismo que nunca más volvería a salir pidiendo caramelos en halloween.
lunes, 1 de noviembre de 2010
La noche de halloween
Sonó el timbre y dos segundos después lentamente la puerta se abrió. Fui el primero que puso un pie en el recinto y ahora seria el último en entrar. Ellos se hacian los valientes, temiendo que luego se rieran de ellos, pero yo estaba demasiado asustado y no quise entrar, me negué rotundamente. Pablo avanzó através del pasillo, alumbrando con su linterna y mirando en todas direcciones. Marta le siguió. Después Cristian y por ultimo yo. Aun que ni siquiera llegué a pasar atrvés de la puerta, atravesé el porche y ahí me quedé. Marta insistía en que siguiera, pero mis piernas estaban paralizadas del miedo. Me senté y le dije que les esperaría fuera. Oí como crujia la madera bajo los pies de mis amigos. De repente, un estruendo me hizo levantarme de la silla. La puerta se había cerrado. Intenté abrirla sin éxito alguno. Salí corriendo rapidamente de ahí. Era un cobarde, lo sabía. Pero ni se me pasaba por la cabeza volver a buscarlos. Me prometí a mi mismo que nunca más volvería a salir pidiendo caramelos en halloween.
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