jueves, 14 de octubre de 2010

Un Cambio Repentino

Hace unos días descubrí que...empecemos mejor por el principio.
Todo comenzó cuando mi padre murió, yo, mi madre, y mi hermana pequeña, Lucía tuvimos que mudarnos a otra casa porque no podíamos pagarla. Mi habitación era bastante pobre, tenía una cenefa que reproducía viejas imágenes, y en un rincón había un newsillón en el que ponía mi nombre, Amaia, y que masajeaba, duchaba y peinaba, nada extraño a lo habitual.
Un día, estaba sentada en ese sillón mientras que me daba un masaje cuando descubrí que en el reloj que mi padre me había regalado, había unos números, 4224, me recordaban a los números que había grabados en una carpeta que mi padre llevaba consigo. No me gustaba recordarle asique me quité el reloj eléctrico, lo tiré contra mi newarmario, y una lágrima calló por mi mejilla, de repente una extraña burbuja protectora se formó a mi alrededor en la que aparecían códigos y rostros extraños. Asustada cerré los ojos y cuando los abrí todo había vuelto a la normalidad, o casi todo.
Corrí a contárselo a mi madre pero estaba llorando desconsolada en el salón, busqué a mi hermana pero estaba en clases de propulsores, y no podía contarselo a nadie, pues nunca había sido amigable por lo que no tenía amigas a las que contárselo. Corrí al dormitorio de mi madre donde habíamos guardado algunos de los electro-archivos de mi padre. Busqué una explicación y encontré una electró-carpeta en la que aparecían los mismos pasos que anteriormente me habían sucedido. Mi padre había estudiado cada uno de mis movimientos esperando este momento, pues yo pertenecía a una agrupación de personas a las que como a mí, se les había intercambiado el ADN con el de un extraño personaje con poderes, pero lo que no me esperaba era que tambíen poseía lasers que expulsaba por los ojos. Cada vez estaba más asusta y cuando parecía que nada podía ir peor, una voz en mi cabeza me gritaba y me dormía.


Cuando desperté aparecí en una galaxia totalmente contraria a la Vía Lactea, todo el mundo iba vestido con trajes verdes y zapatos con propulsores. En sus cabezas llevaban chips inmortales y
su piel era como la de un arándano. Esa voz, me explicó, que había entrado en una nueva galaxia, mi clon vivía en mi anterior mundo y yo debería luchar contra el mal utilizando mi laser y mi campo de fuerza.

Estaba bastante enfurecida pues yo prefería vivir en mi anterior galaxia, allí todo era muy extraño. Asique le dije a esa voz que resonaba en mi cabeza:
-¡Quiero volver a mi otra galaxia!
-Lo sentimos, Amaia, en estos momentos no podemos ayudarle-me contestó-
Enfurecida, le di una patada a un pequeño meteorito que había tirado por el suelo, y de repente, una niña, con unos pocos más años que yo, me miró sorprendida, ya que no recordaba mi rostro, y normal era la primera vez que estaba allí. Se me acercó y muy sigilosamente me reviso con una especie de rayos X. Finalmente, decidió saludarme.
-Hola terricola, ¿como te llamas?-
-Amaia, ¿y tú?-le contesté
-Risti K-7, ¿eres nueva verdad?-me preguntó-
-Exacto-le contesté-¿me podrías ayudar a salir de este extraño lugar?
-Si yo supiera, habría salido hace tiempo, aquí los robots-directores, son muy extrictos y más vale que no nos vean juntas, podrían encarcelarnos durante años.-me dijo asustada-
-¡Pero yo quiero salir de aquí!-respondí-
-Esta bien, ayúdame a conseguir la puerta de salida y yo te acompañare.-
Nos pusimos a buscar por todos los recónditos lugares, aunque realmente yo no sabía cómo era aquella famosa "puerta". Busqué y busqué, pero de repente esa extraña voz volvió a resonar en mi cabeza, me mandaban una misión luchar contra un grupo de robots que querían acabar con esa galaxia, y además me daba detalles de su físico. Eran de metal, muy altos y con luces rojas por todo el mecanismo.
Sin darme cuenta me choqué contra uno de ellos, no sabía como actúar pues nunca había luchado, corrí hacia otro lado, pero otro de ellos apareció. Cerré los ojos como anteriormente había hecho, pero cuando los abrí los robots seguían a mi lado, asique pensé rapidamente, y llegué a la conclusión de que debería disparar mis lasers, y así hice. Una vez que los había derrotado ya nada podría interrumpir mi búsqueda hasta que esa voz volvió a sonar, ahora me decía una nueva misión: Destruír a los extraterrestres K-1, K-2, K-3, K-4, K-5, K-6...y esperaba que no dijera el nombre de K-7 pero finalmente hizo eco en mi cabeza el nombre de K-7. Era Risti, y en ningún momento la destruiría, ni a ella ni a su familia. Estaba muy confusa y no paraba de pensar en mi madre y mi hermana.
Corrí mientras lloraba intentando encontrar una salida, observé a lo lejos un agujero, un agujero negro. Después corrí intentando escaparme me metí en el agujero, y llegué a mi verdadera galaxia, todo había vuelto, ahora sí, a la normalidad. Pero todavía faltaba algo, me había dejado a Risti, en aquella galaxia, y debía volver aunque no sabía como. De repente, el teléfono sonó, era Risti, me llamaba desde aquella galaxia felicitándome y dandome las gracias por no haberla destruído. Fue una experiencia extraña pero que nunca olvidaré.

7 comentarios:

  1. Me a gustado mucho y los nombres son originales los del "newarmario", "newsillón"....
    Es original.

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  2. Està genial me ha gustado bastante y es muy creativo.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. ME GUSTA PERO ES COMO POCA HISTORIA NO ENTRAS DENTRO

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  5. Esta chulo tu "newrelato" aunque empieza un poco trágico, xd.

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  6. esta muy chulo . aver cuando inventas en la realidad el newsillom

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