
-Edek, vamos despierta, tienes que ir al colegio.
Como cada día mi madre me despertaba deprisa si no quería llegar tarde al colegio pero hoy no tenía ganas de levantarme, hasta que Zula, mi hermana pequeña, llegó dispuesta a amargarme el día,otra vez.
-Hola Edek. Hoy tienes que jugar conmigo y mis muñecas como prometiste-Dijo Zula.
Dicho ésto Zula desapareció por la puerta.¿Por qué le diría que hoy jugaría con ella?Me levanté y me aseé, estaba tan cansado que hasta mis antenas, normalmente con su color verdoso, estaban decaídas y blanquecinas.Desayuné y me fui.De camino al colegio todo era normal,Zula no paraba de hablar mientras que yo hacía como que le escuchaba.Pero se hizo un silencio sospechoso,Zula se había callado así que miré para ver que pasaba.
Ahí fue donde empezó todo.
Zula estaba desplomada en el suelo, corrí hacia ella con todas mis fuerzas.Me arrodillé a su lado y por un extraño motivo, yo también me desplomé.¿Qué podía estar pasando?
Cuando desperté Zula aún permanecía en el suelo e intenté reanimarla.Sin mucho esfuerzo conseguí reanimarla y le cogí la mano.Aunque algunas veces me pareciera un poco pesada la quería mucho,al fin y al cabo era mi hermana.
Nos levantamos del suelo y nos escondimos.La verdad es que teníamos un poco de miedo porque era un lugar extraño nunca encontrado y por lo tanto nunca visto.Nos escondiamos por todos los rincones para estar seguros aunque por todas partes tratábamos de escondernos de unos seres muy raros.Tenían dos ojos,una nariz y una boca.Pero lo más raro es que no tenían antenas sino una especie de..... No sé, algo muuy raro.
Mientras Zula y yo observábamos a esos extraños seres ,uno de ellos se nos acercó por detrás y nos dijo:
-Niños,éste no es un lugar de juegos, además, hoy no es carnaval.¿De qué vais vestidos?
No sabíamos que decía pero salimos corriendo aún con el miedo en el cuerpo hasta que lo perdimos de vista.O eso creíamos.Cuando descansábamos de nuestro gran esfuerzo Zula me preguntó:
-Edek, ¿oyes eso?
Efectivamente mi hermana tenía razón el temido ser aún nos seguía y nos escondimos,una vez más,detrás de una pared.Zula lloraba y yo la consolaba pero,otra vez, Zula y yo nos desmayamos.
Despertamos y nos encontrábamos en una sala blanca, esta vez no era más que el hospital de nuestro pueblo,Wildow. Eso nos alivió bastante.
Cuando salimos de allí se lo contamos a nuestra madre pero ella no nos creyó. Lo intentábamos una y otra vez pero dejamos de esforzarnos porque no nos iba a creer, pensaba que aún estábamos enfermos, pero no era así.
Lo bueno de esta aventura es que nos unió a Zula y a mí. Porque aunque no nos creyera nadie Zula y yo sabíamos que era verdad y cada noche la recordábamos juntos. Eso es un pequeño secreto entre Zula y yo que somos los únicos que sabemos lo que de verdad vimos, oímos y sentimos, en definitiva, lo que de verdad ocurrió.
Es muy original, pero nosotros NO SOMOS RAROS.
ResponderEliminarjajajajja Ya Carmen, somos los mejores XD pero a los extraterrestres les pareceremos muy raros igual que ellos a nosotros. no??
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