
Érase una vez un mundo contaminado, mal cuidado, feo... Pasaron millones y millones de años, hasta que aquel mundo se convirtió en un mundo de fantasía. Los seres humanos que había antes de que apareciese este mundo eran muy diferentes a los actuales. Los seres humanos del mundo de fantasía eran bajos, siempre iban elegantes y tenían unas hermosas alas, con las que se deplazaban de un lugar a otro. Era un mundo sin problemas vivian de la naturaleza, todo era muy hermoso. Tenían unas casitas muy bien decoradas, se llevaban bien con todo el mundo, todos eran amigos y no había ningun enemigo. Hasta que un día apareció un ser muy raro, que tenía intenciones malvadas, se llamaba Alebú y tenia la intención de dominar todo el mundo de fantasía. La llegada de Alebú fue muy cruel, era un hombre muy malvado, quería que todas las personas sufrieran y que no fueran felices. Separó a los hombre en una parte y a las mujeres en otra, y a los hijos de las familias se los llevó a un gran castillo construido por él mismo. Los habitantes de la ciudad no sabian que hacer contra el malvado Alebú. Intentaron traspasar la barrera que separaba ambos sexos pero nunca lo conseguian.
Un día todo cambió, con la llegada de Durga. Quien retó a Alebú a un duelo en el que quien ganara decidiría que hacer con la ciudad y sus habitantes.
Pasaron los días y por fín llegó, el gran día que todos esperaban. El duelo se realizaría en lo alto del castillo. Una vez allí los contrincantes, tras un cruce de miradas, empezaron la lucha. La gente que había ahí reunida estaba muy asustada. Era peligroso hacercarse, pero nadie se apartaba. Alebú sacó su varita más rápido que Durga. La agitó, y un enorme rayo salió de ella dejando al oponente en el suelo. En un abrir y cerrar de ojos Durga ya estaba de pie sobre un pilar cercano, había sido tan fugaz que nadie se había dado cuenta de como llegó hasta ahí tan de repente. Alebú se percató de que todo el mundo miraba a un punto fijo, señalando, y se giró. Ahí, sobre el pilar estaba Durga, había transformado su varita en un puñal y estaba callendo en picado sobre Alebú. Él asustado se intentó apartar, pero fue demasiado tarde. El puñal se había clavado ya en su cuerpo. Cayó al suelo de rodillas y finalmente quedó tumbado en el suelo. Desangrado. La gente no daba credito a lo que veia, pero estaban presentes, era real y una a una todas las caras de sorpresa se fueron transformando en felicidad. El vencedor y a partir de ese momento propietario de la ciudad, miró atrás para ver el cadáver, pero ya no quedaba nada, era como si se hubiera evaporado, no le dio importancia y alegrado miró al frente.
A partir de ahora Durga tomaría el mando de la ciudad. Se oyeron risas, también llantos de felicidades y sobre todo suspiros de alivio. Poco a poco la zona se fue despejando. La gente quedó en la plaza de allí y entre todos prepararon una fiesta para celebrar la victoria de Durga.
Y vivieron felices todos por el resto de su existencia.
como me dijiste al fina has echo umanos con alas jejej
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